11 octubre 2026

Los Pazos de Ulloa. Reseña.

 




Ficha bibliográfica

  • Autora: Emilia Pardo Bazán
  • Editorial: ‎ Biblioteca Nacional de España (diciembre 2018)
  • Idioma: ‎ español
  • Tapa blanda: 113 páginas
  • Género: ficción 
  • Edad recomendada: a partir de 14 años


  •                                                  Sinopsis

      "En el corazón de la campiña gallega se encuentra Los Pazos de Ulloa, una majestuosa pero decadente hacienda que se convierte en el escenario de un drama apasionante de poder, pasión y decadencia. Escrita por Emilia Pardo Bazán, esta novela clásica española explora los contrastes entre la nobleza rural y las fuerzas emergentes de la modernidad. La historia sigue al joven y idealista sacerdote Julián Álvarez, quien se adentra en el tumultuoso mundo del marqués de Ulloa, un terrateniente volátil cuya casa está sumida en la corrupción y el engaño. Mientras Julián intenta imponer el orden y la virtud en la hacienda, se ve envuelto en las oscuras y trágicas vidas de sus habitantes. Rica en descripciones vívidas y profundidad psicológica, Los Pazos de Ulloa es una reflexión conmovedora sobre la lucha entre la tradición y el cambio, capturando la esencia de la sociedad española del siglo XIX".



                     Opinión 


     Con esta novela, Pardo Bazán nos lleva a la Galicia rural del siglo XIX. Vemos en ella una trama llena de contrastes, con grandes descripciones y una narración que no tiene nada que envidiar a los autores contemporáneos, es más, mejor que algunos autores contemporáneos. 

    La historia se desarrolla prácticamente entera en los Pazos de Ulloa, una propiedad de un marqués venido a menos y todos los personajes que pululan por los pazos, incluido el capellán que será el que asista a los vericuetos del propio marqués. Este resulta ser un hombre mujeriego, violento y sin ningún tipo de decoro, lo que provoca en el capellán toda una serie de inconvenientes a los que intentará darle una solución. Sin embargo, la realidad se impone y termina sufriendo las consecuencias. 

    Una obra característica del Naturalismo (el Realismo llevado al extremo) y que refleja, por tanto, los aspectos más sórdidos de la sociedad. La autora no duda en expresar la pobreza, la violencia, la falta de humanidad de algunos de los personajes. No obstante, lo hace con una belleza narrativa que contrasta con lo que está expresando. Es una narradora excelente y, personalmente, he disfrutado más de la obra por sus palabras que por la historia en sí. Y para muestra, algunos pasajes:

    En su habitación pudo el capellán notar mejor que en la cocina la escandalosa suciedad del angelote. Media pulgada de roña le cubría la piel; y en cuanto al cabello, dormían en él capas geológicas, estratificaciones en que entraba tierra, guijarros menudos, toda suerte de cuerpos extraños. 

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    Volvía Julián preocupado á la casa solariega, acusándose de excesiva simplicidad, por no haber reparado cosas de tanto bulto. Él era sencillo como la paloma; sólo que en este pícaro mundo también se necesita ser cauto como la serpiente...

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    Magnífico ejemplar de una raza apta para la vida guerrera y montés de las épocas feudales, se consumía miserablemente en el vil ocio de los pueblos, donde el que nada produce, nada enseña, ni nada aprende, de nada sirve y nada hace.

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    Sabe usted—insinuó don Pedro—que mi prima Rita se me figura algo casquivana? Por el paseo va siempre entretenida en si la miran ó no la miran, si le dicen ó no le dicen... juraría que toma varas. —¿Que toma varas?—repitió el capellán, quedándose en ayunas del sentido de la frase grosera. —Sí, hombre..., que se deja querer, vamos...


     Curiosas expresiones también las que aparecen en la novela, como la que destaco en este último párrafo: que toma varas... Nunca la había oído y me ha parecido muy curiosa. Hay más a lo largo de la novela, fruto de su narración perfecta, donde combina la maestría de la pluma narradora con un vocabulario apropiado para cada ocasión, ya sea el del narrador como el de los personajes, atendiendo así a la profundidad psicológica de los mismos. 

     Pardo Bazán fue ninguneada en su época por ser mujer, viniendo su reprobación hasta de su propio marido (del que se separó, obviamente). Por suerte, hoy recordamos su obra, siendo, asimismo, una de las grandes figuras de la literatura española del siglo XIX. Si no has leído nada de ella, la recomiendo, no solo esta obra sino también toda su producción. 

 

2 comentarios:

  1. Una narradora extraordinaria, efectivamente, con una forma de contar envolvente y muy medida. Qué lástima que se la lea tan poquito ahora, ¿verdad? No solo a ella, en realidad. Me da la impresión de que los grandes autores decimonónicos están muy olvidados y es una pena. Un beso, Merche, y muchísimas gracias por el aporte para El Tintero.

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    1. Es cierto, Marta, están muy olvidados los autores del XIX y, si me apuras, la literatura en general, se estudia muy poquito en Secundaria, algo más en Bachillerato, pero ya no se leen los grandes clásicos como antes leíamos cuando estudiábamos, ahora para leerlos tienes que hacer la carrera, como poco. Hay quien se adentra en ellos sin tener estudios, pero los menos.
      Gracias por recordarla en el Tintero.
      Un abrazo. :)

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