Estamos en el tiempo del scroll infinito, de usar más los pulgares que la cabeza, de mirar al suelo en vez de al frente, de no leer porque es cansado, de las prisas que se comen el tiempo con su rapidez y de las redes sociales que no socializan precisamente… Pero como si de una aldea gala se tratara, un grupo de irreductibles bloguers resiste. Quizá no te has dado cuenta, pero ellos todavía creen en la palabra escrita, en la pantalla detenida y al ritmo de la frase, sin prisas; creen en la vida verdadera detrás de una pantalla, porque sí, la hay.
Detrás de esos blogs que aún resisten hay personas, no hay algoritmos, ni bots, ni siquiera inteligencias artificiales (bueno, a veces en las imágenes); personas de carne y hueso que, siempre que pueden, escriben en su rincón favorito, su blog, para hacerte llegar a ti las impresiones de cualquier tema, ya puede ser un libro, como una comida, como una pieza de música…, cualquier cosa les vale. A cambio no piden mucho, simplemente un comentario, una visita al resto de los artículos de su blog, un seguimiento y, ¡quién sabe!, quizá una amistad verdadera, de esas que no se ven en las redes sociales pero que sí pueden darse entre bloguers, por ejemplo.
No quedan muchos, es cierto, la vorágine de la vida los está apartando de sus rincones preferidos. Ese scroll macabro, que se introduce entre tus dedos y acaba dirigiendo tu pensamiento, tu cabeza y hasta tu vida; unido al mísero algoritmo que se apropia de los datos, metadatos, bytes y cookies de tu ordenador o móvil…, están logrando que muy pocos se enfrenten a lo que supone escribir y leer en un blog: una especie en peligro de extinción que se aferra a los cables interconectados entre su mente y la red para sobrevivir en este mundo tan divergente de Internet.
No obstante, ese grupo de irreductibles y aguerridos bloguers, que resiste a pesar de todo, se reúne a veces, y entre otras, en la aldea bloguera bloguers.net para convivir, leerse y ayudarse mutuamente. Desde allí podemos oír sus cantos y cómo sus blogs intentan abrirse camino entre los cables de todos vosotros que estáis ahí curioseando entre la amalgama de lo que os diga el algoritmo. No nos abandonéis. Sin vosotros, lectores, no somos nada. Leed nuestro canto escrito en nuestros rincones y, si podéis, dejadnos aquello por lo que los bloguers soñamos: vuestro comentario, lectura y/o seguimiento. Os aseguro que no os arrepentiréis. ¡Gracias!




