¡Hola!
¡Hola!
La noche me respira en el cuello,
me marca su oscuridad
clavándose en las entrañas
como el surco de la tierra arada.
Inevitable, me hincó de rodillas
postrada ante sus rayos opacos
pidiendo ver a través
si no de ella, al menos de mí.
Nubes aletean a mis costados
que, hirientes, aspiran a colarse
entre los pliegues de mi carne
para colmarse de mi alma.
Ni una ni otras lo conseguirán,
me aferro al viento
que sé que abrirá mis alas
en el momento justo.
Y me aferro a ti
que tienes las manos abiertas
esperando
esperándome...
Decálogo de un buen lector
Si eres un buen lector quizá te sientas identificado con este decálogo y si no te sientes identificado no te preocupes, tienes toda la vida para cumplirlo…
1. No mira a todos los libros de igual manera, unos le gustan, otros se le antojan, pero hay unos, esos en concreto que estás pensando, que le enamoran…
2. El libro perfecto no existe, todavía no ha nacido ese escritor que sea perfecto, ¿lo será la IA? Esperemos que no.
3. Su vida está dividida en capítulos y, confiemos, aún queda mucho para el punto final.
4. No hay final abierto ni cerrado que se le resista, siempre tiene la interpretación perfecta: la suya.
5. Ni diez páginas al día, ni cincuenta, todo depende del día de la semana que sea.
6. Un domingo sin leer es como un cielo sin estrellas: incompleto.
7. Solo habla de libros si la ocasión lo merece, de lo contrario se ahorra los comentarios: no está hecho el cerebro para la lectura del inculto.
8. Le da igual el género, es infiel por naturaleza.
9. Adora el olor de los libros, es su aroma preferido. (El aroma de los libros, conocido como bibliosmia, es una mezcla adictiva de compuestos orgánicos [lignina, celulosa] que se oxidan con el tiempo, emitiendo notas de vainilla, almendra y toques terrosos. [Visto en Internet]).
10. Su templo es una biblioteca, su hogar una librería y su credo su libro favorito.
En cualquier caso, leas lo que leas, te sientas buen lector o no… ¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!
Espero que siempre disfrutes con un libro entre las manos.
¡Hola!
Tengo el placer de presentaros la nueva antología en la que he participado, esta vez de poesía, invitada por la asociación Lacuhe de la mano de Samuel Acosta.
A Samuel ya lo conocéis de la entrevista que me hizo en su programa y que también publiqué aquí en el blog. Así como de las reseñas que he hecho de sus libros y que también podéis ver aquí en el blog.
Además, recientemente me ha hecho llegar un distintivo de agradecimiento por su paso por el programa. Gracias, Samuel. Un placer.
(Aprovechando la ocasión, os lo enseño por aquí).
Y volviendo a la antología, él me invitó a participar en esta recopilación de poesía con varios autores hispanoamericanos, poniéndome en contacto con su presidenta. Ha sido todo un honor participar. Agradezco a la asociación Lacuhe haberme incluido en la misma y a Gladys su labor al frente de este libro.
Los poemas que envié, cuatro en total, tienen como temática a la poesía. Inéditos en su mayoría, muestran la importancia que la poesía tiene en mi vida y lo que ella supone para mí y mis escritos.
Os animo a descubrir esta antología y a dejaros cautivar por la poesía. La podéis encontrar en este enlace.
¡Gracias Gladys, Samuel y Lacuhe!
Mientras en el planeta Tierra los humanos contemplaban desde diversos lugares el despegue de la nave Artemis II, en la Luna dos Lunay hablaban sobre el asunto.
―¡Naye! ¡Naye! ¡Se acerca un cohete!
―Ya lo he visto, Nayu, déjame dormir anda…
―Pero, ¿cómo puedes dormir en un momento así? ¡Nos van a conquistar! ¿O es que son duendes como nosotros los que vienen?
―No, Nayu, no son duendes y tampoco nos van a conquistar, si ni siquiera se van a bajar…
―¡¿No?! ¿Entonces qué van a hacer?
―Pues darse una vuelta.
―¿Y para qué?
―No tienen otra cosa que hacer y como en la Tierra ya no hay nada nuevo que investigar, pues vienen hacia aquí.
―¿Podemos salir a saludarlos, entonces?
―Tu madre y la mía, la Luna, nos ha dicho que ni se nos ocurra asomar la nariz mientras ellos están por ahí. ¿Acaso quieres desobedecerla?
―No, Naye, yo nunca la desobedezco, pero me extrañaba que tú no lo hicieras.
―¿Qué insinúas? En bastantes líos me meto ya como para meterme en otro.
―¡Naye! ¡Ven aquí ahora mismo!
―¿Qué le pasa a Naya?
―Pues no sé, pero no pienso ir, a ver si me dejáis tranquilos entre unos y otros que quiero dormir.
―¡Naye! ¡Tienes que salir ahora mismo a arreglar lo que has hecho! ¡Lo ordena nuestra madre!
―Le he dicho que cuando termine de dormir.
―¡Ahora mismo! Los de Artemis están a punto de llegar.
―Yaaaaa vooooy… ¡Qué pesados!
―¡Naya! ¡Naya! ¿Qué ha hecho Naye?
―Una tontería de las suyas, ha escrito en la cara oculta de nuestra madre un “hola” de grandes dimensiones para que lo vean desde el cohete. Mira que ya le había dicho a nuestra madre que lo encerrásemos, igual que hicimos cuando llegaron los astronautas en la misión Apolo, pero no ha querido y al final la ha liado, como siempre. Anda, vente conmigo, Nayu, vamos a vigilarlo a ver si lo limpia de verdad…
Mercedes Soriano Trapero