06 abril 2026

Naye y Artemis.

 


Foto: wikipedia

Mientras en el planeta Tierra los humanos contemplaban desde diversos lugares el despegue de la nave Artemis II, en la Luna dos Lunay hablaban sobre el asunto.


―¡Naye! ¡Naye! ¡Se acerca un cohete!

―Ya lo he visto, Nayu, déjame dormir anda…

―Pero, ¿cómo puedes dormir en un momento así? ¡Nos van a conquistar! ¿O es que son duendes como nosotros los que vienen?

―No, Nayu, no son duendes y tampoco nos van a conquistar, si ni siquiera se van a bajar…

―¡¿No?! ¿Entonces qué van a hacer?

―Pues darse una vuelta.

―¿Y para qué?

―No tienen otra cosa que hacer y como en la Tierra ya no hay nada nuevo que investigar, pues vienen hacia aquí.

―¿Podemos salir a saludarlos, entonces?

―Tu madre y la mía, la Luna, nos ha dicho que ni se nos ocurra asomar la nariz mientras ellos están por ahí. ¿Acaso quieres desobedecerla?

―No, Naye, yo nunca la desobedezco, pero me extrañaba que tú no lo hicieras.

―¿Qué insinúas? En bastantes líos me meto ya como para meterme en otro.


―¡Naye! ¡Ven aquí ahora mismo!

―¿Qué le pasa a Naya?

―Pues no sé, pero no pienso ir, a ver si me dejáis tranquilos entre unos y otros que quiero dormir.

―¡Naye! ¡Tienes que salir ahora mismo a arreglar lo que has hecho! ¡Lo ordena nuestra madre!

―Le he dicho que cuando termine de dormir.

―¡Ahora mismo! Los de Artemis están a punto de llegar.

―Yaaaaa vooooy… ¡Qué pesados!

―¡Naya! ¡Naya! ¿Qué ha hecho Naye?

Una tontería de las suyas, ha escrito en la cara oculta de nuestra madre un “hola” de grandes dimensiones para que lo vean desde el cohete. Mira que ya le había dicho a nuestra madre que lo encerrásemos, igual que hicimos cuando llegaron los astronautas en la misión Apolo, pero no ha querido y al final la ha liado, como siempre. Anda, vente conmigo, Nayu, vamos a vigilarlo a ver si lo limpia de verdad…



Mercedes Soriano Trapero



04 abril 2026

Cómo cambiar de casa y no morir en el intento.

 


Aunque el título de este monólogo está muy manido ya, es la pura realidad. En los últimos tres meses he estado de mudanza, he cambiado de domicilio y de ciudad, de ahí la ausencia de entradas y/o de escritos en el blog, pero hoy he dicho: o escribo o escribo, sí o sí, se acabó ya la ausencia de letras en mi vida y olvida por un momento los trastos que tienes todavía sin colocar. Y aquí va este monólogo.

Y de repente un día tomas la decisión de cambiar de casa, acercarte al lugar en el que trabajas para depender menos del coche y tus días empiezan a sonar así: números, cifras, inmobiliarias, burocracia y cajas, muuuuuchas cajas.

“¿En qué momento de mi vida necesité eso?”, me pregunto un día sí y otro también. Algunas de esas preguntas acaban en la basura, otras en internet a la venta y solo una pasa la criba y aparece en mi nueva casa. Compramos objetos en función del espacio que tenemos y no nos damos cuenta de que muchos de ellos no son necesarios, pero sí eran necesarios en el momento en que los compraste… ¿Por qué? Era otra etapa de tu vida, misterios sin resolver.

Pero lo mejor de todo es que por fin vas a poder deshacerte de aquello que no tirabas por diferentes motivos, aunque no te gustase: el por si acaso; regalos de personas cercanas; la típica figurita regalo de tu tía abuela y lo que metiste en un cajón y olvidaste. Es decir, ya me froto las manos por la limpieza que voy a poder hacer, me voy a liberar hasta del karma como se ponga tonto…

Y es que esas acumulaciones te roban energía, también, sin darte cuenta pasas del orden al desorden ordenado y esto no es bueno para la creatividad. ¿Os he dicho ya que es muy importante fomentar la creatividad? ¿No? Mira que me extraña, pero lo repito una vez más: es imprescindible para el cerebro, para el desarrollo íntegro de la persona y para evolucionar (y no involucionar) desarrollar nuestra creatividad y para que el cerebro no se te quede como una uva pasa, por supuesto.

Superado el momento “anuncio”, seguimos. Tras localizar la casa, acomodarte y empezar a mover trastos de allí para acá, otro momento álgido del proceso es cambiar tu dirección de toooodos los organismos públicos, privados y ni se sabe en los que estamos inscritos. Un PROCESO con mayúsculas. Por suerte, hoy en día está todo muy “modernizado” y se puede cambiar en un sitio y ya este sitio te cambia de todos los sitios, así tal cual, con esta palabra comodín que ha quedado muy clarita. Aunque eso sí, hay sitios y sitios, por poco me quedo en el sitio en el proceso, pero bueno, aquí sigo.

Mis marcianitos también tuvieron que cambiar de hogar y, al igual que yo, tras rehacerse de las incertidumbres iniciales, la cosa, después, evolucionó jocosa y convenientemente.

Superado el momento “anuncio” dos, seguimos. Ahora mi casa tiene hasta eco, la nueva, vivo con lo mínimo indispensable hasta que, poco a poco, aparezcan las cajas. Tan pronto pienso que no me voy a traer nada más, cuando de pronto me acuerdo de una cosa que necesito, que utilizaba, que es indispensable, etc. Mi criterio de lo que es absolutamente necesario en mi vida va cambiando por momentos, según me despierte.

En definitiva, después de todo, allí, a unos pasos, empiezo a ver la luz y una mudanza no es tan mala como la pintan en un primer momento. Solo necesitas un poquito de tiempo y miles y miles y miles de cajas de paciencia. (Si me echáis de menos por el blog, pensad que seguro que me he quedado dentro de una caja, no sé si para vivir).

¡Ah! ¡Se me olvidaba! Tengo muuuuuuuuuchos libros (no me refiero a mis lecturas) sino a mis libros, a esos que he escrito yo y no sé si sabéis que los vendo. Los podéis encontrar en mi web: merchesoriano.es o en amazon (yo recomiendo mi web que así os mando un detallito y, además, el libro irá firmado que nunca se sabe si algún día mi firma se revalorizará y costará una millonada).

Ya, lo sé, momento “anuncio” tres, es que, como he dicho, estoy de mudanza y me sobran libros y me falta espacio. A ver, que se me entienda bien: me sobran los libros que vendo, no mi biblioteca personal, esta tiene un lugar preferente en mi casa (como mis peces).



Mercedes Soriano Trapero
Foto: pixabay


15 marzo 2026

Lo que cuentan las estrellas. Antología.

 

Un placer formar parte de esta antología del blog del Tintero de Oro y, sobre todo, por estar al lado de tan grandes escritores, así como de mis compañeros del Tintero. 

Os animo a leerla, sin duda que pasaréis un grato momento.

Podéis adquirirla aquí