06 agosto 2026

La entrevista.

 




Respiró hondo. Exactamente los ocho segundos que le distaban de la hora en la que, quizá, su vida cambiaría.

Con un suspiro final entró en la sala de reuniones, aquí la esperaba el director de Recursos Humanos para una entrevista de trabajo. En los últimos días, tanto había pensado en aquellos momentos que cuando contempló lo que había delante de sus ojos no supo cómo reaccionar: el director de Recursos Humanos hablaba por teléfono mientras una señorita, agachada a sus pies, le hacía la pedicura.

Con un gesto le indicó que pasara y tomara asiento. Nunca se está preparado ante un momento así y no sabía si tomarlo como una estratagema del departamento de Recursos Humanos o como un hecho real, al fin y al cabo todos tenemos que cuidar las uñas de los pies, aunque, tal vez, no fuera el sitio apropiado.

―Buenos días, señorita Pérez, no le molestará la situación, ¿verdad?

―Buenos días. No, en absoluto, es su empresa y usted manda. No obstante hay lugares más apropiados para esto. ―Intentó no decir nada al respecto, pero no pudo evitarlo.

―Sí, claro, disculpe, pero soy modelo de pies y ahora después tengo un pase.

Tampoco pudo evitar mirarle los pies, la situación ampliaba su sorpresa por momentos.

―Y no se preocupe por Paula, es mi asistente personal y, como ve, lleva auriculares, se lo he ordenado yo. Esto es una entrevista de trabajo seria.

"Seria, sí, muy seria", pensó, "y la tal Paula puede llevar los auriculares apagados".

―Bien, pues cuénteme qué le ha traído por aquí y por qué quiere trabajar con nosotros.

Iba a hablar, pero él seguía con el teléfono en la oreja a pesar de todo el parlamento que ya habían mantenido.

Carraspeó, presa de la incertidumbre, y tuvo, inevitablemente, que mencionar el hecho.

―¿No esperamos a que termine la llamada?

―¡Ah! ¡El teléfono! ¡Perdone de nuevo! No es una llamada. Estoy oyendo una conferencia de un colega en EEUU. Luego tengo que escribir un artículo para una revista en la que colaboro.

Aquel hombre era, sin duda, una caja de sorpresas. Se sentía incómoda, pero sequía pensando que quizá era una prueba más de la entrevista.

―Si quiere vengo en otro momento en que esté menos ocupado…

―No, señorita Pérez, por favor, quédese y, de nuevo, le reitero mis disculpas. Tengo la agenda demasiado colapsada. Proceda, por favor, proceda.

Se quedó con la boca abierta porque iba a hablar cuando llamaron a la puerta y un hombre con dos loros, uno en cada hombro, entró a la sala. Y así se quedó, sin saber si reír, llorar o mantener la compostura. Optó por esto último.

―Ya están arreglados, los dejo ahí en su jaula, ¿de acuerdo? Piolín está un poco nervioso, creo que quiere aparearse, pero Peppa no está por la labor.

"No te rías, no te rías", pensaba una y otra vez.

―La historia de siempre, Julio, el hombre propone y la mujer dispone.

―Ja, ja, ja, ja. Ya te digo. Bueno, los dejo en su jaula a ver si allí se animan.

―Ay, de verdad, disculpe de nuevo. Los loros son de mi mujer, los estoy cuidando porque ella está en Costa Rica con su entrenador de padel.

Su cara ya era un poema. Sin duda, aquello era una cámara oculta. Imposible que fuera real y...

―No se alarme, su entrenador es homosexual, no me está poniendo los cuernos. Ha ido allí a conocer a la madre del susodicho, porque ella no sabe que es gay y se va a hacer pasar por su mujer. Es una larga historia, lo siento de nuevo. Pensará que esto parece una comedia, pero no, no lo es y tampoco hay una cámara oculta por aquí. Sigamos…, ¿por dónde íbamos?

Y de nuevo cuando iba a hablar, otra interrupción. El director se quitó con brusquedad el teléfono de la oreja porque, al parecer, la conferencia había terminado y estaban aplaudiendo.

A esas alturas, no sabía ya ni cómo se llamaba, ni lo que tenía que contestar, ni lo que pretendía aquel director de Recursos Humanos, así que, aunque era el trabajo de su vida, se levantó con educación y dijo:

―Voy un momento al baño, porque me he dejado a mi gatita allí encerrada y no quiero que la arme si detecta a los loros de su mujer, ―exclamó con una sonrisa en la boca, evitando así mandarlo a la mierda. Con personal de esa manera, quizá no merecía tanto la pena trabajar en esa empresa.

Me parece una idea estupenda. ¡Ah, señorita Pérez! Cuando vuelva del baño, no hace falta que pase por aquí, ahí fuera está la secretaria, le dice de mi parte que le dé su contrato para firmar, está contratada. Empieza el lunes.



Mercedes Soriano Trapero
Foto: pixabay


30 julio 2026

Aenor: Libro I: La promesa. Reseña.

 



Ficha bibliográfica

  • Autor: Francesco Riccardi
  • Editorial:  Independently published (julio 2026)
  • Idioma: ‎ español
  • Tapa blanda: 297 páginas
  • Género: fantasía
  • Edad recomendada: a partir de 8 años


  •                                                  Sinopsis

"Una promesa puede salvar una vida. O condenar a todo un reino.

   Kael tiene diecisiete años, una casa llena de polvo y una promesa que cumplir.

  Cuando su hermano Indra desaparece en un callejón de Anart, engullido por una luz fría y una frase imposible —«Lo he encontrado»—, Kael no tiene mapa, respuestas ni tiempo. Solo le quedan las últimas palabras de su madre: tráelo a casa.

    Siguiendo las escasas pistas que Indra dejó atrás, Kael se adentrará mucho más allá de la ciudad que conoce, atravesando tierras heridas, personas rotas y archivos donde un nombre puede valer más que una vida. Pero cada respuesta abre una nueva puerta, y detrás de cada una se esconde un secreto más antiguo y peligroso que la propia desaparición de Indra.

    Para encontrar a su hermano, Kael tendrá que aprender en quién confiar, qué está dispuesto a sacrificar y cuánto puede llegar a pesar una promesa cuando alguien parece decidido a borrar todo rastro de Indra.

      Porque algunas personas no desaparecen por casualidad.

   Y algunas promesas, una vez pronunciadas, no permiten volver atrás".


                   Opinión

       Si te gusta la aventura, la fantasía y los misterios, este libro te va a gustar. Es una novela sencilla de leer que te atrapa desde el primer momento y que te sumerge en un mundo diferente donde cada paso que da el protagonista es todavía más sorprendente que el anterior. 

     Kael, el protagonista, quiere encontrar a su hermano desaparecido en extrañas circunstancias. En su transitar se encuentra con otros personajes, algunos muy curiosos, e, incluso, traba amistad con algunos. Su viaje comienza en un vagón donde conoce a Evat, un muchacho díscolo con un sentido del humor irónico y una filosofía de vida que despierta la curiosidad de Kael. A partir de ahí, se sucederán los lugares por los que pasan siempre tras la pista de Indra, el hermano de Kael. Poco a poco se nos van dando pinceladas sobre una condición diferente del protagonista y, posiblemente, de su hermano; sin embargo, no se termina de solucionar este detalle de la trama pues supongo que el autor lo reservará para el segundo libro. 

    El estilo es sencillo, capítulos no demasiado largos, frases cortas, diálogos correctos, sin palabrería vana y mucha acción para no dejar que te aburras. Los personajes están bien caracterizados y es fácil imaginarlos en nuestra cabeza conforme avanza la narración. Al igual que el escenario de cada aventura, no hay grandes descripciones, pero con unas pinceladas, el autor detalla lo más destacado de las ciudades por las que transcurre el argumento. 

    El final es inconcluso porque, ya lo anticipa el título, se espera una segunda parte que será la que resuelva la trama que aquí se ha introducido. Por tanto, te deja con la duda y con las ganas de saber cómo se resuelve la historia. 

     Algo característico del libro y que creo define el estilo del autor es la cantidad de frases sentenciosas que tiene el mismo, cada capítulo (la gran mayoría) termina con una frase lapidaria al estilo de una moraleja que te deja reflexionando y a la vez te incita a seguir leyendo. También podemos encontrar estas frases por otros rincones de los capítulos. Es un recurso peculiar y a veces característico de un personaje como Evat o del propio narrador omnisciente que tiene el libro. A continuación dejo alguna de estas frases o algún pasaje que me ha llamando, especialmente, la atención.

"Yrol decía que Anart no era una ciudad: era una boca reseca. —¿Y nosotros vivimos dentro? Indra siempre respondía antes que nadie. —No. Somos el diente que no logra escupir".

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"La fuerza no sirve de nada si siempre llega después del dolor".

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"Pero algunas manos dejaban ausencia en lugar de huellas".

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"No pongas esa cara de persona que toma una metáfora y la convierte en un monstruo". 

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     Esta última, en concreto, me ha parecido muy curiosa. No esperaba encontrar una reflexión sobre una metáfora en un libro de fantasía o de aventuras. No obstante, es una bonita frase. 

     Retomo lo dicho al principio, si te gusta la fantasía y las aventuras, este libro te va a gustar. Te lo recomiendo.



21 julio 2026

El despertar del dragón negro en el Roraima. Reseña.

 



Ficha bibliográfica

  • Autora: Raquel del Valle Peña Peinado
  • Editorial:  Independently published (mayo 2026)
  • Idioma: ‎ español
  • Tapa blanda: 110 páginas
  • Género: ficción 
  • Edad recomendada: a partir de 8 años


  •                                                  Sinopsis

     "Esta obra literaria de Raquel del Valle Peña Peinado narra una epopeya fantástica ambientada en el Monte Roraima y la Gran Sabana venezolana, donde la mitología pemón se entrelaza con la dualidad humana. La historia sigue a Aranwa, un joven chamán que descubre ser la reencarnación del Dragón Negro, una fuerza ancestral vinculada a las sombras y los vicios que debe equilibrarse con la luz del Dragón Blanco. Acompañado por guías espirituales y protectores de la naturaleza, el protagonista enfrenta pruebas elementales en tepuyes sagrados para trascender el odio, la envidia y la ambición. El relato funciona como una alegoría de transformación espiritual, donde la verdadera victoria no radica en destruir la oscuridad, sino en integrarla para proteger a la Pachamama. Finalmente, los textos resaltan la conexión profunda entre los seres humanos y la Madre Tierra, promoviendo un mensaje de unidad y conciencia colectiva".


                     Opinión


      Nos encontramos ante una obra diferente. Por su título, portada y algún que otro elemento más da la sensación de que es un libro de fantasía, pero es muchísimo más que eso. Es una epopeya, un viaje espiritual al interior de uno mismo y de la tierra. La autora juega con la dicotomía blanco y negro y las connotaciones que encierra, y la fuerza de la palabra "dragón" que, efectivamente, transmite unas sensaciones diferentes. Sin embargo, el dragón está dentro de nosotros mismos y somos nosotros, solo nosotros, los que iremos moldeándolo para pasarlo del blanco al negro o del negro al blanco según se tercie. 

    "La historia  nos alerta de antemano: el temido "Dragón Negro" (Yin) son  las miserias que existe en cada latido del corazón humano,  una fuerza que, lejos de ser destruida, clama por ser  comprendida y unificada con la luz del "Dragón Blanco"  (Yang), para generar el camino del medio, el sendero de la  transformación espiritual".

      La narración está acompañada por imágenes de los personajes con el espacio en el que se encuentran según el capítulo. Esto engrandece la historia pues podemos imaginarnos muchísimo mejor lo que la autora nos transmite.

    "El equilibrio no es la división,  sino la unidad. Aranwa, transformado en el Itü’ö (el  Visionario), nos muestra que el despertar del "dragón  completo" es el despertar de la conciencia colectiva. Es un  llamado a amar y proteger a la Madre Tierra, no como un  recurso, sino como el corazón mismo de nuestra existencia". 

   Está dividido en pequeños capítulos que casi forman textos independientes, pues se entenderían como relatos también y no como una historia unitaria. Eso aporta doble valor al libro al poderse leer desde cualquier capítulo o, igualmente, volver a leer empezando desde la mitad por ejemplo. El último capítulo, no obstante, sí forma parte de todo lo anterior pues le da sentido al "viaje" del protagonista. 

    "Eres la oportunidad. El Dragón Negro (Yin) y el Dragón Blanco (Yang) son dos mitades de un todo". 

     Los personajes están bien caracterizados y se conecta muy bien con ellos por el trasfondo que tienen en el argumento. Al mismo tiempo, hay cualidades, valores, muy aferrados a la humanidad con los que es fácil identificarse. Mi favorito es Aranwa, el protagonista.

    "—El miedo no se elimina —dijo Aranwa, la lección  grabada en su alma—. Se navega. Con paciencia  y perseverancia". 

    He destacado varios pasajes del libro a lo largo de la reseña, subrayé muchísimos más, porque es una obra llena de reflexiones y pasajes bonitos con los que quedarse. Lo recomiendo.

    "El misterio de la vida no es  evitar el dolor, sino abrazar todo el ciclo: el brote, la flor, la poda y el renacer". 



18 julio 2026

Un momento de mierda.

 



Apareció antes de tiempo y ni siquiera le dio tiempo a pensar qué iba a decirle.

Se presentaron con un lacónico hola y se sondearon con la mirada. Los siguientes agonizantes segundos fueron una carrera en contra, del pensamiento y de la incomodidad. El primero bullía en sus mentes intentando escudriñar algo interesante que decirse. La segunda se presentaba en sus rostros y amenazaba con instalarse también en aquella conversación que no fluía. Quizá habían precipitado aquel encuentro.

Un tercero apareció al rescate, un pájaro oportuno, quizá movido por la curiosidad del instante, se posó en una rama cercana y depositó la digestión de sus tripas en el suelo, muy cerca de sus pies. Ni uno ni otro se habrían imaginado jamás que una mierda sería lo que les haría romper el hielo de ese encuentro.

Hermanos de madre, separados desde siempre y que ahora se encontraban por primera vez, al entrar en contacto a través de las redes sociales.

―¡Joder con el pájaro, por poco nos llena de mierda los pies!

―Ya te digo, ha debido comer bien porque menuda mierda nos ha echado.

―Ja, ja, ja, ja.

Y así comenzó aquella relación de hermanos, desconocidos hasta unos meses atrás, pero que las circunstancias les habían hecho encontrarse.

Años después, ninguno olvidó ese momento y ambos lo recordaban con una sonrisa. No tuvieron una infancia común, pero sí un futuro unidos y eso era lo más importante.


Mercedes Soriano Trapero
Foto: pixabay


11 julio 2026

Si el tiempo se detiene...

 




Si el tiempo se detiene


olvídate del mundo,


no mires atrás;


olvídate de los sinsabores de la vida;


de aquellos que no estuvieron;


de aquellos que se apartaron;


de aquellos que te ignoraron…


¡Olvídalos!



Si el tiempo se detiene


acuérdate de ti;


de lo que eres;


de lo que serás;


de lo que vales...


¡Y abrázate!



Porque si el tiempo se detiene,


si el tiempo se para,


como si el reloj no avanzara,


como si el túnel no desapareciese…,


olvídate del mundo


y acuérdate que tu mayor bien,


tu mejor virtud,


tu más grande amor


es y siempre será…


¡TÚ!





Mercedes Soriano Trapero
Foto: pixabay