- Autora: Raquel del Valle Peña Peinado
- Editorial: Independently published (mayo 2026)
- Idioma: español
- Tapa blanda: 110 páginas
- Género: ficción
- Edad recomendada: a partir de 8 años
- Sinopsis
"Esta obra literaria de Raquel del Valle Peña Peinado narra una epopeya fantástica ambientada en el Monte Roraima y la Gran Sabana venezolana, donde la mitología pemón se entrelaza con la dualidad humana. La historia sigue a Aranwa, un joven chamán que descubre ser la reencarnación del Dragón Negro, una fuerza ancestral vinculada a las sombras y los vicios que debe equilibrarse con la luz del Dragón Blanco. Acompañado por guías espirituales y protectores de la naturaleza, el protagonista enfrenta pruebas elementales en tepuyes sagrados para trascender el odio, la envidia y la ambición. El relato funciona como una alegoría de transformación espiritual, donde la verdadera victoria no radica en destruir la oscuridad, sino en integrarla para proteger a la Pachamama. Finalmente, los textos resaltan la conexión profunda entre los seres humanos y la Madre Tierra, promoviendo un mensaje de unidad y conciencia colectiva".
Opinión
Nos encontramos ante una obra diferente. Por su título, portada y algún que otro elemento más da la sensación de que es un libro de fantasía, pero es muchísimo más que eso. Es una epopeya, un viaje espiritual al interior de uno mismo y de la tierra. La autora juega con la dicotomía blanco y negro y las connotaciones que encierra, y la fuerza de la palabra "dragón" que, efectivamente, transmite unas sensaciones diferentes. Sin embargo, el dragón está dentro de nosotros mismos y somos nosotros, solo nosotros, los que iremos moldeándolo para pasarlo del blanco al negro o del negro al blanco según se tercie.
"La historia nos alerta de antemano: el temido "Dragón Negro" (Yin) son las miserias que existe en cada latido del corazón humano, una fuerza que, lejos de ser destruida, clama por ser comprendida y unificada con la luz del "Dragón Blanco" (Yang), para generar el camino del medio, el sendero de la transformación espiritual".
La narración está acompañada por imágenes de los personajes con el espacio en el que se encuentran según el capítulo. Esto engrandece la historia pues podemos imaginarnos muchísimo mejor lo que la autora nos transmite.
"El equilibrio no es la división, sino la unidad. Aranwa, transformado en el Itü’ö (el Visionario), nos muestra que el despertar del "dragón completo" es el despertar de la conciencia colectiva. Es un llamado a amar y proteger a la Madre Tierra, no como un recurso, sino como el corazón mismo de nuestra existencia".
Está dividido en pequeños capítulos que casi forman textos independientes, pues se entenderían como relatos también y no como una historia unitaria. Eso aporta doble valor al libro al poderse leer desde cualquier capítulo o, igualmente, volver a leer empezando desde la mitad por ejemplo. El último capítulo, no obstante, sí forma parte de todo lo anterior pues le da sentido al "viaje" del protagonista.
"Eres la oportunidad. El Dragón Negro (Yin) y el Dragón Blanco (Yang) son dos mitades de un todo".
Los personajes están bien caracterizados y se conecta muy bien con ellos por el trasfondo que tienen en el argumento. Al mismo tiempo, hay cualidades, valores, muy aferrados a la humanidad con los que es fácil identificarse. Mi favorito es Aranwa, el protagonista.
"—El miedo no se elimina —dijo Aranwa, la lección grabada en su alma—. Se navega. Con paciencia y perseverancia".
He destacado varios pasajes del libro a lo largo de la reseña, subrayé muchísimos más, porque es una obra llena de reflexiones y pasajes bonitos con los que quedarse. Lo recomiendo.
"El misterio de la vida no es evitar el dolor, sino abrazar todo el ciclo: el brote, la flor, la poda y el renacer".




