Ayer leí un artículo sobre un dato, no sé cómo calificarlo, raro, sorprendente, extraño, alucinante… (Supongo que ya habréis pinchado sobre el enlace y lo habréis podido leer). Pagar por leer para evitar el deterioro cognitivo. “¿Qué?”, exclamé tras leerlo. Y es que es tan sorprendente, pero a la vez tan “normal” de este siglo lleno de scroll infinito que puedes tomarte el dato de tres maneras diferentes:
1º Reírte, tomártelo a guasa, e, irónicamente hablando, mencionar que, lo más seguro y si pagan con carácter retroactivo, en próximas semanas estaré emigrando a Singapur. Soy rica, aunque paguen poco.
2º Llevarte las manos a la cabeza, escandalizarte, cabrearte, no dar crédito a que algo así pueda suceder y acordarte de toda la población analfabeta que no lee ni los prospectos de las medicinas (bueno, esto, dependiendo de lo que sea, es mejor).
3º Después de pasar por la segunda opción, reflexionar un poco y pensar que, bueno, quizá es porque la población está envejecida y no pueden leer por problemas de visión y demás (por buscar una salida digna) y, entonces, hacer un alegato en defensa de la lectura fomentando su importancia y motivando al personal a leer.
Y eso estoy haciendo, apostando por la opción tres, lo que pasa que he hablado tanto de la lectura en este blog, le he dedicado tantas líneas, artículos, páginas, secciones, hasta una revista…, que cualquier cosa que añada será redundante.
Aceptamos que no guste leer, que no sea la afición favorita de algunas personas, no todos tenemos que tener los mismos gustos. Vale. Bien. Lo acepto (aunque no lo comparta). Pero es que no estoy hablando de leer cien libros al año, ni siquiera cincuenta. Estoy diciendo que se DEBE LEER ALGO, puede ser un artículo de un periódico, un cómic, una novela gráfica…, cualquier cosa es válida para que el cerebro no se deteriore y ya no hablemos de la repercusión cultural que esto puede tener en tu persona. Diez minutos al día. Nada más. Con esto adquirirás un hábito nuevo muy beneficioso para tu cabeza. Si todos intentamos hacer algo de ejercicio físico porque es bueno para nuestra salud, ¿por qué no hacemos lo mismo con el cerebro? Pues para esto sirve la lectura (entre otras muchísimas cosas).
Como se suele decir, allá cada uno con su cuerpo y cabeza, pero de la misma manera que todos, juntos a ser posible, debemos preocuparnos por el medio ambiente y la salud del planeta porque repercute en el futuro de la humanidad; lo mismo ocurre con la lectura, si creamos y fomentamos una sociedad analfabeta, ¿qué futuro nos puede esperar? Posiblemente, no muy bueno. Si no tenemos formación, ni cultura, ni unos conocimientos básicos…, ¿qué esperamos? ¿Que la IA lo resuelva todo? Créeme cuando te diga que esto no es, ni de lejos, la mejor opción.
Últimamente nos llegan noticias como esta que señalo, o el famoso informe Pisa donde España está a la cabeza, pero empezando por el final; o datos como que es la primera vez en la historia de la humanidad que los hijos son más tontos que los padres; o lo que vemos todos los días en las aulas, personas sin valores (la mayoría), sin conocimientos básicos, sin motivación al estudio y, por ende, sin leer y, encima, jactándose de no haber abierto un libro en su vida… Pero eso sí, con el móvil de 1000€ en el bolsillo y otras cosas más que prefiero omitir porque el artículo se extendería demasiado. ¿Este es el futuro que nos espera? Y no se trata de rasgarse las vestiduras, ni de hacernos falsas esperanzas (tampoco está tan mal la cosa); se trata de no mirar hacia otro lado, de poner todos nuestro granito de arena, no solo en nuestro propio beneficio (es decir, mirar por nuestro bienestar físico e intelectual), sino también por el de los demás.
De la misma manera que caminar, al menos media hora al día, es bueno para la salud; leer, al menos diez minutos al día, también. La lectura fortalece el cerebro, la actividad mental, la concentración, la atención, la memoria, reduce el estrés, previene el deterioro cognitivo, fomenta la creatividad, amplía la cultura, mejora el vocabulario, estimula la imaginación, etc.
Si ya lo haces, es decir, si ya lees, mi enhorabuena, mantén este hábito para siempre. Si no lo haces, no sé a qué estás esperando…




