Mira cómo se desliza la bruma por tu piel,
cómo surca el cuerpo haciéndolo brillar,
cómo humedece nuestro contacto
y delira, acompasada, el alma.
Lentamente, exhalo un suspiro
y me relajo contemplándote.
Irradias luz que, incandescente,
me atrapa, me abrasa.
Mi mano quiere tocarte,
quiere sumergirse en esa bruma
que se hunde en tus labios
y beberte…
Bendita bruma que es capaz de acariciarte,
de entrar en ti, de atravesarte,
quién fuera ella para navegarte.
¡Quién lo fuera!
No, por favor, sol, no amanezcas
que quiero recrearme en el velo de la noche,
en esta calígine que la vida me regala
mientras dormida te sueño.
Mercedes Soriano Trapero
Foto: pixabay

Hola, Merche.
ResponderEliminarA veces, muy a menudo, quizás, los sueños se comporten como un aliciente para la vigilia, pero nuestro inconsciente no nos permite exteriorizarlo demasiado. Me ha gustado el misterio, tan gótico, de la poesía. Un gran acierto creativo.
Un abrazo
Hola, Marisa, muchas gracias. Así ha salido hoy, otro día será otra cosa diferente, así es la creatividad, como bien dices.
EliminarUn abrazo. :)