¡Hola!
Hoy os quiero contar mi experiencia: este curso he impartido un club de lectura con personas adultas y ha sido un curso excepcional.
Comenzamos en octubre, nos reuníamos una vez al mes y hablábamos del libro que les proponía. Mi opción ha sido literatura en español combinando libros actuales con clásicos. Les daba, además, una guía de lectura del libro con detalles del mismo y una batería de preguntas que contestaríamos en la sesión en la que hablásemos del libro en cuestión.
La asistencia ha sido variada, siempre en torno a doce personas, más o menos, aunque se apuntaron veinte. Un grupo muy heterogéneo con diferentes intereses, profesiones, etc. Pero, conforme avanzaba el curso, un grupo muy unido, educado, respetuoso y participativo.
El club terminó el miércoles pasado, día 3 de junio, y en total hemos leído ocho libros. El último día les propuse, además, votar las lecturas que habíamos hecho y proponerme sugerencias para el próximo año, así como aquello que debía subsanar o lo que quisieran opinar acerca del transcurso del club. Y lo que más me gustó y que quiero destacar aquí en el blog es que hubo varias personas que me comentaron que les había animado y motivado mucho a leer, consolidando en ellas un hábito lector que antes de octubre no tenían. Ya solo con esto me doy por muy satisfecha y contenta con el resultado. No obstante, como ya he comentado, ha sido una gran experiencia, la he disfrutado muchísimo y ha sido un verdadero placer impartirlo.
Os dejo ahora con un fragmento de un texto (en el que he omitido algunos detalles personales que me guardo para mí y para ellos) que les hice para que tuvieran un recuerdo mío y de los ocho libros que hemos leído, ¿adivinas cuáles son?
Aquel día de octubre arrancamos
entre nervios e ilusiones,
entre expectativas y realidades
con un largo pétalo de mar
que nos calaba hondo
y nos presagiaba que corto sería el invierno...
Tan corto como la sombra del ciprés
que, alargada, reclamó su lugar
entre nuestras manos.
Nos dejó un poso de tristeza,
lleno de páginas maestras
que la buena suerte derribó.
Y, entonces, nos acordamos de que el destino
lo trazamos nosotros y que la fortuna
puede estar en nuestro propio paraíso,
inhabitado por nuestros enemigos
y muy consolidado por nosotros.
No supone, por tanto, ningún enigma
ni dos, ni tres, ni cuatro...,
ni para la organización ni para nadie.
Absurdo nos pareció dicho enigma hasta que
un gran camino de perfección
se alzó a nuestros pies,
aun así, pasó sin pena ni gloria,
cuestionándonos, incluso, el sentido de algunos autores;
pero llegó ella,
la guardiana de libros,
nos sacó de nuestra biblioteca particular
y nos enseñó que todo tiene sentido
si nada tememos,
si armamos nuestra vida con un libro
y nos deslizamos entre sus apacibles páginas.
Nada podrá superar ese momento,
pues nada nos faltará.
Sigamos leyendo,
porque detrás de estos
otros muchos llegarán.
Mercedes Soriano Trapero
Foto: pixabay

No hay comentarios:
Publicar un comentario