Una cinta roja separa tu vida de la mía,
a un lado el sol abrasador en el ocaso,
al otro la luna llena embrujada por su hechizo.
Él cae por el oeste,
ella sale a recibirlo por su cenit,
la tierra los vigila, los atiende, los elogia.
Qué pequeños somos los humanos a su lado,
qué grandes ellos en el horizonte,
qué bonito encuentro que tan expectantes nos tiene.
En el universo se dibuja una corona,
él se la brinda a ella y esta, a cambio,
un anillo de diamantes entrega.
Él muere, ella nace y nosotros lo vivimos.
Por un minuto fundidos en un abrazo eterno.
Por un cielo negro, el universo a nuestros pies.
Mercedes Soriano Trapero
Foto: pixabay

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