Sol: ¿ahora vienes? ¿Te parece bonito llegar a estas horas? Siempre por ahí dando vueltas y vueltas, con razón dicen que estás en la luna…
Luna: ¡ay! ¡No me des la brasa, Sol! ¡Qué pesado, siempre con lo mismo! Es que me agotas, das demasiado calor, me agobio.
Sol: claro que te agobio, si eres más fría que un témpano… Yo no sé ni cómo la tierra no te absorbe ya, a ver si se le acaban sus males.
Luna: no digas tonterías anda, creo que te está subiendo la tensión, mírate, tienes demasiados colores.
Sol: ¡a mí no me tapes, eh! ¡Quita!
Luna: ¡espérate, tonto! Voy a ver si puedo suavizar esos brillos.
Sol: ¡pero es que quieres apagarme!
Luna: no, bonito, solo enfriarte un poco.
Sol: ¡no!
Luna: ¡sí!
Sol: ¡apártate o te abraso!
Luna: mira que eres burro, de verdad. Ya me voy anda.
Sol: pero…, ¿cómo que te vas? Si acabas de llegar…
Luna: pues a dar una vuelta.
Sol: ya estamos…
Luna: ¡ciao, amore! Nos vemos por el universo.

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