Despierto sobre una mullida almohada,
se escucha un ligero susurro,
es el viento que baila entre los árboles.
En mi mente, un solo pensamiento,
que la persona que duerme a mi lado se despierte.
Juntos surcaremos las olas de las sábanas
a bordo de un trineo de delfines…
Síndrome del impostor: ¡espera, espera, espera! ¿Eso vas a escribir?
¿En serio? ¡Qué cursi!
Escribe algo más real, algo del siglo XXI,
algo que no parezca tan “rosa”.
Eran las cuatro de la mañana,
el viento rugía contra la ventana
y mi pensamiento pedía a gritos que te despertaras.
Quería besarte y dejarme mi piel en tu piel.
El alba nos encontraría abrazados, fundidos en uno solo…
Síndrome del impostor: ¡espera, espera, espera! ¿De verdad vas a seguir así?
¿Es que no se te ocurre otra cosa? Así no te va a leer ni tu sombra…
La luna nos tendría envidia
y el sol brillaría con menos intensidad.
Pero un gran ronquido me confirmó que esta noche…,
ni viento,
ni olas en las sábanas,
ni delfines,
ni besos,
ni abrazos,
nada.
Me desperté por un ronquido en mi oreja.
Silbé como el viento para ver si se callaba.
Y tal vuelta se dio que sentí como si una ola
me arrastrara entre las sábanas.
En ese momento, las uñas de sus pies,
que parecían delfines, se me clavaron en las piernas.
Rugí igual que el viento contra la ventana.
Desesperada, me abracé a la almohada
y salí de la habitación buscando refugio.
Al alba, la luna me encontraría dormida a pierna suelta
y ni el brillo del sol me despertaría.
Yo: ¡chúpate esa, síndrome del impostor!

Jajaja, me he reído mucho con este poema tan singular 😂 Empiezas con un romanticismo digno de Neruda, y de repente la realidad te atrapa sin piedad. Eso es irse de un extremo a otro 🤣🤣 Genial, Merche.
ResponderEliminarUn abrazo 🤗
Me alegra que te hayas reído, el síndrome del impostor haciendo de las suyas...
EliminarMil gracias, Beatriz.
Un abrazo. 🤗
Genial, mi querida Merche!
ResponderEliminarLa realidad le ha dado un buen bofetón al síndrome del impostor. 😂
Un abrazo fuerte y muy buen fin de semana.
Gracias, Carmen. Como se suele decir, le ha dado en toda la boca, más del siglo XXI, imposible.
EliminarUn abrazo. 🤗
Jajajajajajaja buenísimo! Estas risas... Madre mía, cómo se agradecen.
ResponderEliminarOye Merche, la verdad -y creo que lo he repetido- pero te sigues superando a ti misma. Sacas cosas que no me espero, por tanto, no me dejó de sorprender. Pero las risas te las agradezco un montón. Estructuraste el síndrome del impostor de forma que aumentaba el gusto por el siguiente renglón. Te dejo Miles de abrazos!
Maty, me alegra que te hayas reído, la realidad supera la ficción y con el síndrome del impostor pegándose a mis talones más.
EliminarGracias por tus palabras.
Un abrazo. 🤗
¡Qué original y divertido, Merche!
ResponderEliminarNo dejas de sorprenderme con tus escritos.
Un fuerte abrazo :-)
Muchas gracias, Miguel. Me alegra que logre sorprenderte, esta vez el síndrome del impostor me ha ayudado a escribir en vez de lo contrario.
EliminarUn abrazo. 🤗
Hola Merche, ¿sabes?, yo no entiendo mucho de poesía, pero este me ha encantado, sobre todo, el título y lo que me demuestra es que la autora es una gran escritora, muchas gracias por traernos estas cosas al día a día, una sonrisa vale millones, ¡saludos compañera!
ResponderEliminarMil gracias, Ric, por tu comentario y palabras. Me alegra que te haya hecho sonreír, esto es muy bueno como dices.
EliminarUn abrazo. 🤗
Jajaja ... ¡Me encanta!.
ResponderEliminarY de paso, sin querer (o eso creo) me has ayudado a identificar a mi Flossy hipercrítica cuando ando "Borrador, arriba, borrador abajo ... Escribe ... -¡Uy! ¡Pero qué cursilada! Eso, no lo va a leer ni el Tato. .. Borra ... Vuelve a escribir ... Y así en bucle" cómo el síndrome del impostor 😁
Un gran abrazo.
Gracias, Flossy, nuestro queridísimo amigo impostor, ¡como no! Siempre está ahí entre las palabras para lanzarnos su oportuno o inoportuno dardo. Tendremos que escribir un día sobre él, para desahogarnos, Flossy.
EliminarUn abrazo. 🤗
¡Merche, qué panzada de reír me he pegado! jajaja
ResponderEliminarEse aterrizaje forzoso desde el trineo de delfines poético hasta el ronquido a decibelios en la oreja es insuperable. Y lo de reciclar los delfines convirtiéndolos en las uñas de los pies clavadas en las espinillas con el cambio de postura en la cama... ¡Qué gran forma de mandarle un recado al dichoso síndrome del impostor!
Al final la mejor literatura es la que no le tiene miedo a la cruda verdad del edredón. Huyendo con la almohada a otra habitación se duerme de lujo jeje
¡Un abrazo!
Me alegra haberte hecho reír, la verdad es que cuando se cuela en nuestra escritura el síndrome del impostor da un poco de "asco" porque te chafa todos los planes, así que esta vez le hice caso a medias y así salió el ensayo de poema...
EliminarGracias, Miguel.
Un abrazo. :)
Muy pero muy bueno Merche, me has sacado una risotada que aún no quiere detenerse, como si disfrutara las endorfinas que lanza de la misma manera que lo hizo con esta poesía tan singular, que nace del alma romántica como si Becquer la acunara y termina con esa frase tan directa. Genial, abrazo más que grande
ResponderEliminarHola, Themis, muchas gracias, me alegra haberte hecho reír. Sí, de vez en cuando es bueno pasar un buen rato de risas.
EliminarUn abrazo. :)