11 junio 2026

Querido folio en blanco...

 


     Querido folio en blanco: ¿por qué estás tan blanco? Acaso no te gustan estas manchitas negras que con tanto mimo y cuidado poso sobre tu inmaculada superficie o acaso es que consideras ingratas y necias las palabras que con esmero cuelgo entre tus cuatro esquinas. Dime, entonces, amigo folio, qué puedo hacer para solucionarlo... 

     Quizá llenarte de textos metafóricos, llenos de simbología, alegorías e hipérboles, que te permitan reconocerte entre los ilustres folios blancos de la literatura, aquellos que fueron firmados por otros más ilustres si cabe. Cuando la rima y musicalidad se apodera de tu celulosa y hay más de ti que de palabras, pues así se forja un poema; sin embargo, los ojos se posan sobre ti con esa magia del que anhela encontrar un reposo para su espíritu y un consuelo para su alma e, incluso, a veces, una lágrima provocas en los que te sostienen con sus manos ávidas de ti. ¿Es eso lo que quieres? ¿Es eso lo que pretendes?  

     Quizá prefieras una prosa llana, simple, llena de narración, diálogo, descripción y cualquier otro tipo de texto que libere solo tus márgenes, pero con una intensidad tal que las manos te estrujen con pasión y los ojos te recorran con la fuerza de una ola arrasando la arena de la playa. Dejará el recuerdo candente en la memoria y necesitará de muchos más afines a ti que complementen aquello que recoges. Llegarás a ser libro y entonces alcanzarás la gloria de las estanterías de las librerías y las bibliotecas. Querido folio en blanco, esto es el summum de la vida de un papel. ¿Es eso lo que quieres? ¿Es eso lo que pretendes?  

    Porque no querrás quedarte siempre blanco, ¿verdad? No querrás permanecer impertérrito, sin cumplir la función para la cual viniste a este mundo, no querrás que el mundo se desvanezca a tu alrededor y quedarte vacío, sin vida, sin uso y, lo que es peor, sin palabras. ¿Es eso lo que quieres? Déjame decirte, amigo folio en blanco, si es eso lo que pretendes, la tristeza se llenará de ti y la enorme función que podías cumplir desaparecerá por completo. Serás relegado al cubo de la inmundicia, a una vulgar papelera que te acogerá hasta que después te lleven a reciclar, tu celulosa se disolverá y morirás sin nada porque nada fuiste.  

      Y ya no tendrás conciencia y por tanto no te podrás arrepentir, pero dime, amigo folio en blanco, ¿de verdad es eso lo que quieres? No lo creo, por tanto, escúchame y deja que plasme sobre ti lo que mi cabeza me está dictando en estos momentos, sin pensar en nada más y, después, ya veremos hasta dónde llega, la repercusión que tiene (o no); sin embargo, créeme cuando te digo, que es la mejor labor que hoy podrás hacer porque tú y yo juntos podemos crear la magia que llene mi mundo (y el tuyo) 

        Querido folio en blanco, ¿escribimos? ¡Vamos! 



Mercedes Soriano Trapero
Foto: pixabay


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