18 julio 2026

Un momento de mierda.

 



Apareció antes de tiempo y ni siquiera le dio tiempo a pensar qué iba a decirle.

Se presentaron con un lacónico hola y se sondearon con la mirada. Los siguientes agonizantes segundos fueron una carrera en contra, del pensamiento y de la incomodidad. El primero bullía en sus mentes intentando escudriñar algo interesante que decirse. La segunda se presentaba en sus rostros y amenazaba con instalarse también en aquella conversación que no fluía. Quizá habían precipitado aquel encuentro.

Un tercero apareció al rescate, un pájaro oportuno, quizá movido por la curiosidad del instante, se posó en una rama cercana y depositó la digestión de sus tripas en el suelo, muy cerca de sus pies. Ni uno ni otro se habrían imaginado jamás que una mierda sería lo que les haría romper el hielo de ese encuentro.

Hermanos de madre, separados desde siempre y que ahora se encontraban por primera vez, al entrar en contacto a través de las redes sociales.

―¡Joder con el pájaro, por poco nos llena de mierda los pies!

―Ya te digo, ha debido comer bien porque menuda mierda nos ha echado.

―Ja, ja, ja, ja.

Y así comenzó aquella relación de hermanos, desconocidos hasta unos meses atrás, pero que las circunstancias les habían hecho encontrarse.

Años después, ninguno olvidó ese momento y ambos lo recordaban con una sonrisa. No tuvieron una infancia común, pero sí un futuro unidos y eso era lo más importante.


Mercedes Soriano Trapero
Foto: pixabay


2 comentarios:

  1. Creo, Merche que el encuentro iba a ser inolvidable, por dos motivos: por su inicial relación de confianza tras varios años pero, sobre todo, por el regalito del pájaro, jejeje. Eso te puede ocurrir incluso en la ciudad, la naturaleza es así. Pero qué gracia que les hiciera romper el hielo. Me ha resultado muy divertido leerte.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Marisa, me alegra que te divirtiera, a ellos también, jeje.
      Un abrazo. :)

      Eliminar