31 marzo 2022

Recuerdos.

 


Recuerdos


Ahí estaba, al final de la escalera, mirando cómo ella bajaba por la misma, cargada de ropa y con un bolso marrón colgado del hombro. Un escalón, otro, avanzaba despacio, con precaución, no quería caerse y no veía bien dónde pisaba.

Él notaba, incluso, su temor a dar un mal paso y, desde su posición, parecía alentarla para que descendiera con seguridad, pues no tenía por qué pasar nada. Sin embargo, ella no sentía lo mismo, aquella escalera ya se la había jugado en más de una ocasión, sin malas consecuencias, pero con un buen susto en el cuerpo.

Con cada peldaño superado, no obstante, ganaba en confianza y él sonreía. Y, por fin, casi sin darse cuenta llegó al final. Le tendió los brazos, como tantas veces había hecho, pero ella no pareció verlo y desapareció por el pasillo rumbo a la lavadora. Suspiró y fue hacia allí. ¡Cuánto le hubiera gustado que estuviera en funcionamiento! Pero estaba quieta, muda, con el bolso marrón encima, tal como ella lo dejó horas antes de morir de un ataque al corazón mientras cocinaba, hacía ya más de un año.

Sumido en la más absoluta y desesperante soledad, la recordaba por cualquier lugar de la casa, anhelando volver a abrazarla y deseando que la muerte llegara cuanto antes a por él para poder reunirse con ella.


Mercedes Soriano Trapero

Foto: pixabay


8 comentarios:

  1. Ay, me quedé helada Merche. No me lo esperaba. Buen relato, vida pura, la vida al desnudo.
    Un abrazo grande🌹

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    1. Hola Maty, sí, esa es la realidad... Gracias por tu comentario. Un abrazo. 😊

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  2. Respuestas
    1. Eso queda: la soledad... Gracias Cabrónidas. Un abrazo. 😊

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  3. ¡Qué hermoso!, te deja entre una sensación de dulzura y ternura por un lado y por otro la melancolía, gracias Merche abrazo

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  4. ¡Qué mirada más intensa a la escalera, Merche!
    Por ella circula la intensidad de toda una vida.
    Un fuerte abrazo :-)

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