01 febrero 2026

Paraíso inhabitado. Reseña.

 


Ficha bibliográfica

  • Autora: Ana María Matute
  • Editorial:   Destino (Noviembre 2011)
  • Idioma: ‎ español
  • Tapa blanda: 337 páginas
  • Género: ficción 
  • Edad recomendada: a partir de 12 años


  •                                                  Sinopsis

    «Nací cuando mis padres ya no se querían», recuerda Adriana, mucho después de que todo haya sucedido. Por ello, la niña se crea un paraíso propio, poblado por amigos imaginarios y una familia de su elección.

      «Uno de mis recuerdos más lejanos se remonta a la noche en que vi correr al Unicornio que vivía enmarcado en la reproducción de un famoso tapiz. Con asombrosa nitidez, le vi echar a correr y desaparecer por un ángulo del marco, para reaparecer enseguida y retomar su lugar; hermoso, blanquísimo y enigmático.»

      "Esta felicidad a medida se ve perturbada cuando Adriana debe iniciar el periplo escolar y entrar definitivamente en el mundo de los adultos, un entorno que le resulta ajeno cuando no hostil. Sin embargo, siempre queda un refugio bajo las relucientes estrellas escondidas en los cristales de la lámpara del salón.

       Auténtica obra maestra en la impecable trayectoria de Ana María Matute, Paraíso inhabitado nos coloca en el territorio del misterio primigenio, y cerramos el libro invadidos por el presentimiento de que hubo un tiempo en que también fuimos parte de esa realidad oscura, invisible, maravillosa".


Opinión

   Tanto me ha gustado esta obra de Ana María Matute que en, aproximadamente, un mes la he leído dos veces. La primera vez en e-book y la segunda en tapa dura, la edición de la foto que encabeza esta reseña. Compré esta edición para poder poner post-it a la gran cantidad de párrafos y frases que me han gustado; no solo para poder poner algunos de ellos en esta reseña, sino también para comentarlo en el club de lectura que imparto y para releerlo después. 

    El libro cuenta la infancia de Adriana, una niña con una gran imaginación y sentimientos. Incomprendida por su familia, la protagonista se rodea de libros y allí se refugia, entre las páginas de los mismos, las historias que oye al personal de la casa y aquellas que inventa al amparo de la noche. Según crece, va perdiendo poco a poco la inocencia de los primeros años hasta que un hecho doloroso la precipita a la adolescencia. La protagonista adulta narra su historia tal como la vivió y la recuerda. Matute la guía por algunos pasajes autobiográficos y recuerdos de su propia infancia, la soledad y la época que vivió la autora. 

       En su conjunto, me ha parecido una obra de una extrema ternura, sencillez, imaginación y narración extraordinaria. Ana María Matute es otra autora imprescindible del panorama literario español de la que ya había leído y disfrutado de algunos de sus títulos importantes; sin embargo, este libro me ha impresionado. Me siento, en parte, identificada con Adriana por el derroche de imaginación en la infancia, así como por la protección que para ella suponen los libros y los personajes de fantasía que en ellos encuentra. Mi infancia solitaria y al amparo de los libros hicieron que, como ella, como Matute en este caso, amara la literatura, la lectura, los libros en general y, por ende, la escritura. 

       Igualmente, me ha encantado la forma de narrar, las expresiones que utiliza Adriana, las metáforas que encierra la historia, la simbología, etc. La madurez de una niña que era tildada por mala y rara y que, sin embargo, poseía un gran sentido común, inteligencia y saber estar. 

        Como ya he comentado, la prosa de Matute es extraordinaria, envolvente y con mucho oculto entre líneas. El libro se disfruta de principio a fin y aunque el final es triste, era necesario por el fin de la historia y de la etapa que ella narra. 

       Los personajes están muy bien creados y caracterizados, no sobra ni falta ninguno. Me hubiera gustado que algunos de los mismos, como la tía Eduarda o su padre hubieran tenido más protagonismo en el libro, pero también forma parte de la propia idiosincrasia de la historia. Son, del mismo modo, reflejo de la época: una sociedad marcada por la guerra, el inicio de la posguerra; con grandes diferencias sociales y el estallido, a su vez, de la segunda guerra mundial. 

           La novela refuerza y da testimonio de la infancia de esos años, así como critica la frialdad y ausencia de sentimientos de los "gigantes", los adultos. Ya el propio inicio de la misma (sinopsis) lo demuestra. 

       Tantos pasajes he marcado de la obra que elegir solo algunos para poner aquí es tarea difícil... 

   "A pesar de todo, mis primeros años no fueron desgraciados. Incluso me atrevo a decir que fueron más felices que los de algunos niños nacidos en circunstancias más favorables. Entre otras cosas, yo ya me había fabricado un mundo propio, donde vivía sumergida en algún elemento nebuloso, y a veces ex-traordinariamente cálido, con la calidez que por lo oído bajo la mesa de la plancha- me había sido de algún modo regateada".


     "Como era tan menuda, tan pequeñita, a veces me creía de la familia de mis amados gnomos, aquellos a quienes preparaba meriendas debajo de algún radiador, en una caja vacía de fichas de dominó. (...) Mi corta estatura, unida a mi capacidad de si-lencio entre otras cosas el silencio era, y es aún, uno de mis amigos más queridos me convertían en una especie de esponjita que absorbía cuanto escuchaba y, en ocasiones, incluso veía".


     "Poco a poco, sin apenas darme cuenta, adquirí la costumbre y el convencimiento de ser mala. Ya mala no era sólo una palabra pronunciada por Gigantes, era una realidad, porque si antes no la comprendía, ahora ya me había hecho una idea de lo que significaba: ser mala era no ser como ellos. Y yo no era como ellos -o como ellos querían que fuera-".

 

       En fin, breve muestra de lo que es esta gran obra. Quizá no sea la obra más relevante de Ana María Matute, pero merece un buen puesto. Y si la historia no te ha transmitido nada, te recomiendo leerla por la belleza de su prosa, por sus imágenes y metáforas. Una obra, en definitiva, para leer y volver a leer. 



 

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