28 marzo 2025

¿A ti también te adelantan la hora?


Inauguramos sección en el blog: monólogos: pequeños textos (o no) con ciertos toques reales (o no) y mucho humor (o no, según tenga el día).

 



¿No os ha pasado alguna vez que parece que vivierais en un estado de adelanto continuo de tiempo? Sí, al estilo del adelanto de hora (que, por cierto, sufrimos este fin de semana, por lo menos en España). A ver, me explico:


Resulta que un día estás en el supermercado y se te ocurre comprar algo, algo que no sueles comprar a menudo, pero que ese día, desde la estantería, el producto en cuestión te está llamando a voces:


―¡Llevame (con acento argentino, de ahí que no ponga tilde) a casa! ―Sí, para los que tenemos cierta edad como aquel anuncio de Rodolfo langostino, ¿era Rodolfo? Ya, claro, he dicho para los que tenemos cierta edad, se puede comprobar perfectamente mi falta de memoria.


Pues eso, el producto en cuestión te llama y entonces recuerdas, ―a veces mi memoria funciona, otro signo del paso de los años―, esa receta que has visto en una red social que tenía una pinta estupenda y que quisiste hacer pero no tenías el producto en cuestión. Sí, ese que te está llamando a voces… De repente, las papilas gustativas se activan, recuerdas la receta, coges el producto, piensas que en cuanto llegues a casa lo haces y…


Pasan tres años.


Lo que digo, no sé en qué momento, ―con lo bonito que parecía todo en el supermercado―, llegaste a casa, guardaste el producto; como estabas cansada no hiciste la receta y de pronto han pasado tres años y vuelves a encontrar el producto, en tu despensa, escondido detrás de los botes de conservas que, como su nombre indica, se conservan tan bien que se adueñan de cualquier armario y no dejan ver lo que hay detrás de ellos… Y tu memoria, ―la memoria a largo plazo que funciona mejor que la de corto plazo―, te recuerda la receta, te recuerda que lo compraste, pero piensas: ¡ah, sí, esto lo compré el otro día para hacerlo con esa receta tan maravillosa que vi!… ¡¿El otro día?! ¡¿El otro día?! ¡Han pasado tres años! Y el producto está caducado, más que caducado, lo abres y aparece el polvo del Sahara o una momia, dependiendo del producto. Y piensas: pero si esto lo compré el otro día, ¿ya han pasado tres años? ¡No puede ser! No recuerdo que hayan pasado tres años. ¿Qué he hecho en estos tres años? ¿Por qué no he vuelto a recordar este producto? ¿Y la receta? ¿Qué era lo que iba a hacer con él?


En serio, ¿no os ha pasado?


O ese yogur caducado que compraste el mes pasado y lleva en la nevera un año…


A ver, en serio, a mí o me adelantan el tiempo o los productos se cambian la fecha de caducidad al llegar a mi casa:


―Esta no me va a comer, eso te lo aseguro, ahora mismo me pongo que estoy caducado… ―Se dicen unos a otros mientras dormimos.

―Je, je… Tú sí que sabes, pulpo a la gallega… Ponme a mí también caducada, a ver si me tira y vuelvo al mar… ―Comentan las almejas chilenas.


Ahora pensaréis que lo de la caducidad es un eufemismo y tal, que no pasa nada por comerse algo con la fecha pasada… Si al abrirlo te encuentras el yogur con los lactobacillus pegádonse con otras sustancias no apetecibles flotando te aseguro que no te lo comes. Pero es que yo lo compré el mes pasado, en serio, fue el mes pasado.


Bueno, pues así con todo.


Entro a la habitación, dejo un jersey en una silla, de repente esa silla cobra vida propia y atrae la ropa mía, de mi marido y de toda la vecindad y cuando me doy cuenta ¡¡el jersey se me ha quedado pequeño!! Pero si lo puse el otro día ahí, pienso, es imposible que de ayer a hoy haya engordado tanto… ¡No puede ser! Si no como porque tengo todo caducado, ¿cómo es posible? Eso es la lavadora que me encoge la ropa… (De esta ya hablaremos otro día).


Y del color de las paredes, ¿qué me decís? Que pasan del blanco al blanco roto en un mes…, sí, sí, en un mes… Pintamos el mes pasado y mira cómo está todo, ―le comento a mi marido―. Y me dice que han pasado dos años desde que pintamos toda la casa. ¡¿Dos años?! ¿Y qué he hecho yo en estos dos años? ¿Dormir? Porque mi casa antes era blanca, y ahora tiene un color entre el blanco, el blanco roto ―claro, se ha roto―, y lo que es peor, el sepia, como las fotos antiguas… ¡Ay, madre! ¡Me han abducido los extraterrestres y no me he enterado!


Así con todo, ¡¡me adelantan la hora!! ¡¡Siempre!!


En fin, tendré que poner post-it que me recuerden que esto lo he comprado hoy y hay que hacerlo ya. También intentaré reducir a las conservas, sí, reducirlas literalmente, para que no se adueñen de la despensa. Empezaré por esa lata de mejillones que lleva ahí desde el siglo pasado, con deciros que son parientes lejanos de Rodolfo, les haré una llave de karate a ver si consigo exterminarlos…


Y vosotros, cuidado con el cambio de hora y el adelanto de tiempo que, sin darte cuenta, pasan cinco años. Ya veréis, ya, dentro de poco leeré este texto y será 2030.








Mercedes Soriano Trapero
Foto: pixabay



26 marzo 2025

La pandilla mágica y el niño Sombra. Reseña.

 


Ficha bibliográfica

  • Autor: Miguel Ángel López Morillo
  • Editorial:   Independently published (8 septiembre 2018)
  • Idioma: ‎ español
  • Tapa blanda: 202 páginas
  • Género: fantasía
  • Edad recomendada: a partir de 8 años


  •                                                  Sinopsis
    "Estamos en Luniverse, el mundo de las lunas mágicas. Un universo único y maravilloso donde todo puede ocurrir. Existe en Luniverse un pequeño planeta llamado Globo. En él, Devie y su pandilla emprenden una expedición de rescate llena de peripecias: su nuevo amigo Sombra ha sido secuestrado por el hechicero Anargath. Atravesarán el desierto para recorrer un peligroso viaje que les llevará a descubrir una trama más profunda y misteriosa. ¿Quién es en realidad Sombra? ¿Qué hay detrás de su secuestro en la Escuela de Magia de Endebur?".


                      Opinión


   Personajes entrañables, misterio, magia, aventuras, un descubrimiento sorprendente, viajes, animales maravillosos, fantasía, etc. Este libro lo tiene todo para gustar a pequeños y grandes.  

      La historia comienza en una escuela de magia, Devie y sus amigos, la pandilla mágica, descubren unos anillos, un lobo y un niño. Con estos elementos, la emoción y las aventuras están servidas. El niño, al que bautizan con el nombre de Sombra, no recuerda su pasado. Por una serie de avatares, es secuestrado y los amigos viajan hasta el lugar en el que se encuentra, aquí aparecen los orcos y más personajes fantásticos con los que se tienen que enfrentar para recuperar a Sombra. Y no te cuento más por si lo quieres leer...

       Es un libro sencillo de leer, con un vocabulario fácil y asequible, además de que el autor ha incluido un diccionario "especial" al final del mismo explicando los términos que pueden parecer más difíciles. Muy útil si, por ejemplo, se quiere leer en la escuela. Viene muy bien para aprender más. 

     Está muy bien estructurado, con los capítulos casi exactamente iguales en proporción, cortos, contribuyendo a que no se haga pesado y con imágenes la mayoría de ellos. (Ilustrado por José Félix Moreno). 

       Los personajes están bien construidos y aparecen mezclados en géneros: chicos y chicas. La mayoría hacen magia, la que están aprendiendo en el colegio de magia y también aparece el personaje al que le gustan los petardos y los utiliza combinados con la magia. Un muy buen recurso del autor, porque raro es el niño al que no le gusten los petardos. 

     También aparecen proporcionados los diálogos, hay equilibrio entre narración y diálogo y estos aparecen para enriquecer la historia, dar voz a los personajes y conocerlos con más profundidad. 

        Es una historia muy entretenida, como comento se lee con mucha facilidad y se hace corto, apetece leer un poco más de las aventuras de esta pandilla. No estaría mal una segunda parte, el libro se presta a ello, porque me ha recordado a los libros de "los cinco" de Enyd Blyton que, junto a los cómics, me despertaron mi amor por los libros.  

       Aunque está destinado al público infantil y juvenil, recomiendo que se lea porque es un libro para desconectar y pasar un rato entretenido. Y si tienes hijos que no saben leer todavía, no dudes en leerles un poquito cada noche, les gustará. 

 

 







24 marzo 2025

Otra aventura de Los Aquens.

 

Relato para el VadeReto de El acervo de letras





(Relato inspirado en el inicio, todo lo que está en cursiva, del libro Los Aquens)



Allá lejos, muy lejos de toda civilización, enclavado en las montañas conocidas como “las Simas”, al norte del país y de la tierra, nace, de entre las profundidades de las montañas, un río, el más largo y caudaloso de la zona: el río Magus o mágico como lo llaman algunos, pues nadie conoce su nacimiento.

En su inicio parece salir de la propia montaña, de su interior, para después ir haciéndose más grande al recoger las aguas de esas formaciones rocosas tan majestuosas. Y, en su curso, va regando la frondosidad que cubre el terreno y saciando la sed de la fauna que vive en aquellos lugares.

A pocos kilómetros de su nacimiento, cuando todavía no se dibuja bien todo su recorrido y las rocas se escabullen entre sus aguas entrometiéndose en su camino…, aquí, bajo las aguas, escondidos entre las rocas nos encontramos con una ciudad de seres maravillosos, emparentados con hadas, ninfas, duendes y elfos, conocidos como los Aquens.

Son seres con apariencia humana, orejas puntiagudas y membranas entre los dedos de pies y manos que les facilitan su movimiento por el agua, además de un sistema de respiración que les permite estar tanto en la superficie como en el agua; por lo demás su aspecto y resto de órganos es muy parecido al de los seres humanos. Su diminuto tamaño, apenas llegan a los diez centímetros en edad adulta, les hace estar siempre alerta por todos los peligros que les acechan, aunque el peor de ellos, sin duda, es la mano del hombre.

Cuidan de los ríos y de toda su flora y fauna, poseen cualidades mágicas y todos los sentidos muy desarrollados.

Su mundo, su ciudad, llamada Aquer, está gobernado por una reina, Scira, y un consejo de sabios, los más ancianos del lugar (los Aquens pueden llegar a vivir ciento cincuenta años aproximadamente). Todos tienen una labor en Aquer, pero lo que predomina por encima de todo es el respeto y cariño hacia la naturaleza y los demás seres vivos.

―Mis queridos Aquens, siento deciros que el río Magus está en peligro―. La reina Scira había sopesado mucho sus palabras, sin embargo, el problema era tan grande que había que actuar de inmediato, los demás entenderían su mensaje―. No quería alarmaros, pero tenemos que desplazarnos rápidamente al nacimiento del río y ver qué está ocurriendo.

Los Aquens prorrumpieron en palabras de asombro, miedo, estupor…, no dudaban de las palabras de su reina, pero las preguntas se agolpaban en sus cabezas.

―Mi reina, pondremos en serio peligro a nuestro río si viajamos hasta sus orígenes. Pocos conocen dónde su encuentra y es preciso mantenerlo en secreto, por su bien y por el nuestro. ―Comentó Riex, el más anciano del consejo de sabios.

―No nos queda otro remedio. Me consta que ocurre algo allí y el río está en peligro. Si no acudimos a solucionarlo, dejará de existir y nosotros con él.

Las palabras de la reina Scira volvieron a crear alarma entre los Aquens, mientras el consejo de sabios, pensativo, guardaba silencio. La reina continuó su discurso.

―Solo iremos tú y yo, Riex, ningún Aquens más. Nos serviremos de dos pájaros para llegar hasta allí, veremos lo que ocurre y, si es necesario, evaluaremos las medidas a tomar.

―Me parece bien, mi reina. ¿No deberíamos llevar algún escolta más por su propia integridad?

―No es necesario. Yo puedo valerme por mí misma, tampoco nos arriesgaremos mucho, solo evaluaremos la situación.

Muchos de los Aquens no vieron con buenos ojos que la reina fuera hasta allí con tan poca compañía, podría correr peligro. Sin embargo, ya conocían su manera de actuar y no podían argumentar nada en contra.

Sin dilatar mucho sus órdenes, Scira y Riex partieron. Solo ella y el consejo de sabios eran conocedores del lugar exacto del inicio del río Magus, por tanto, de momento, la integridad del mismo estaba garantizada.

Los pajarillos llegaron pronto a su destino. En las profundidades de las montañas se encontraba el nacimiento del río. Scira y Riex desmontaron de su transporte y se introdujeron por una grieta de la montaña. Pronto descubrieron las piedras preciosas que alimentaban el lugar, llenándolo de brillo y majestuosidad. No podían, sin embargo, detenerse a contemplarlas. Su objetivo se encontraba al final de ese pasadizo: una sala circular repleta de oro en sus paredes y en cuyo centro un pequeño árbol se alimentaba de su luz, despidiendo una savia que, mezclada con la arena de la montaña, se transformaba en agua, la misma que daba vida al río Magus.

Todo parecía estar en orden hasta que contemplaron, estupefactos, que el pequeño árbol se estaba secando. Scira corrió hasta él, era más o menos de su tamaño, por tanto pudo amarrarse a su tronco y escuchar lo que el árbol tuviera que decirle.

―Scira, reina de los Aquens, has oído mi llamada. Te agradezco que hayas venido.

―¡Oh, árbol de la vida! ¿Qué tienes? ¿En qué podemos ayudarte?

―El oro de las paredes me proporciona luz; mi propia savia, una vez transformada en agua, riega mis raíces y los orificios en el techo de la sala me proporcionan el aire que necesito para respirar. Sin embargo, algo o alguien está taponando esos orificios. Necesito la ayuda de los Aquens para ver qué está ocurriendo. Si no lo solucionáis pronto, moriré y conmigo, el río.

―Y con el río, nosotros. Es grave lo que me cuentas, árbol de la vida. No te preocupes, ahora, Riex y yo misma, con ayuda de los pájaros, inspeccionaremos la zona para ver qué puede ocurrir. Nos vamos. ¡Hasta pronto!

Y sin más tiempo que perder, Scira y Riex corrieron hasta el exterior de la montaña, montaron en los pájaros y ascendieron hasta arriba para comprobar qué le ocurría a la Sima. Por desgracia, pronto pudieron comprobar, atónitos, lo que estaba pasando: la propia montaña también se secaba. Toda la vegetación de la misma yacía seca entre las rocas, tapando los orificios por los que el árbol de la vida respiraba.

―¿Qué ocurre, mi reina? ¿Qué está pasando? ―Preguntó, alarmado, Riex.

Scira solo pudo encogerse de hombros, muy a su pesar.

Una nube negra recorría el cielo, tapando, incluso, al mismo sol.

Ahí tenemos la respuesta, Riex, ¡contaminación! La mano del hombre otra vez...



Mercedes Soriano Trapero
Los Aquens
Para el Acervo de Letras



19 marzo 2025

Marzo.

 


Y todavía me pregunto

por qué llegaste a mi vida,

qué te hizo venir,

quién te trajo...

Acaso fue el viento,

la lluvia,

la luna

o el mar te trazó.

Quizá así fuera,

por eso me gustas tanto,

por eso me navegas.

Y, sin esfuerzo,

me arrancas las hojas,

me desnudas

y te quedas ahí

tan tranquilo,

esperando que yo diga algo...

Ya, ya sé, marzo,

tú solo eres el tres,

pero tan especial

como si fueras único.

Alíviate y deja a primavera lucirse

que luego tú y yo

seguiremos nuestro camino.





Mercedes Soriano Trapero
Foto: canva

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Siguiendo con la idea de la revista número 21: una poesía para cada mes del año.


18 marzo 2025