10 octubre 2022

Ya no volvería...

 


Estaba seguro de que ya no volvería, de que esa estación sería su último destino, de que el tiempo había llegado a su fin y había partido. Ya no regresaría, lo sabía, ni siquiera por él, ya no. Su reloj, con dos minutos de retraso en sus manecillas, le había jugado una mala pasada y, cuando llegó, ya no estaba, se había marchado, sin él, y ya no volvería, porque esa era su última estación, su última parada, el último tren del día.


Mercedes Soriano Trapero
Foto: pixabay



16 comentarios:

  1. Dos minutos que quizá marcan el resto de toda una vida.

    ResponderEliminar
  2. Hola Merche, ¡por dos minutos! ¡Qué tristeza debió de sentir! El tiempo asesino de sueños. Abrazo fuerte, me gustó mucho.

    ResponderEliminar
  3. Hola Merche, yo tenía un profesor que decía que el que llega puntual llega tarde. Me alucina la facilidad para comunicar con tan pocas lineas. Fantástico. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Javier, gracias. Cuesta comunicar con tan pocas líneas, pero a veces sale.
      Un abrazo. 🤗

      Eliminar
  4. ¡Cuánta profundidad en este pedazo de vida! Muchos abrazos Merche.

    ResponderEliminar
  5. La vida siempre cambia y en cuestión de segundos, minutos...
    Como siempre Merche, dices tanto en tus escritos... Bravo.
    ¡Un abrazo gigante!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Yolanda, aunque esta vez fue corto, jeje.
      Un abrazo. :)

      Eliminar
  6. Sin lugar a dudas no era su destino, muy bueno, corto pero dice mucho, abrazo grande Themis

    ResponderEliminar
  7. Me ha pasado de quedarme tirado por perder el último tren. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Qué dolor cuando afecta personalmente, Merche.
    Un fuerte abrazo :-)

    ResponderEliminar